Camino con una palabra escondida en el bolsillo, ardiendo como una brasa que nadie ve. A veces pesa, a veces duele, pero es la única luz que no se apaga cuando cierro los ojos.
Hay días en que todo se rompe y aun así encuentro un hilo para sostener el mundo. Lo giro, lo nombro, lo dejo respirar. Eso es lo único que sé hacer: dar forma al silencio.